Cuidados de las tortugas de tierra

Cuidados de las tortugas de tierra

Cuidados de las tortugas de tierra

El presente artículo ofrece al lector interesado en acoger a una tortuga de tierra como mascota, datos interesantes y normas básicas para el cuidado y mantención de las mismas.

Las tortugas de tierra, por definición, tienen una bisagra móvil en la cubierta inferior que les permite retraer sus extremidades y cabeza dentro de la cáscara y luego cerrar estas por completo, sin dejar expuesta su carne.

Las especies norteamericanas de esta categoría pueden ser mascotas hermosas y agradables. Desafortunadamente, muchos de estos maravillosos animales mueren a causa de la mala atención.

Para criar tortugas de tierra como mascotas se recomienda no tomarlas directamente de su medio silvestre. Sus números están disminuyendo debido a la pérdida de hábitat y a la presión del comercio de mascotas, que casi exclusivamente vende ejemplares capturados en la naturaleza.

Antes de adquirir un ejemplar, el comprador y futuro propietario se debe cerciorar que los criadores-vendedores cuentan con tortugas criadas en cautividad. De igual forma, una buena opción es consultar con las organizaciones locales de rescate para las tortugas que necesitan hogares.

Una vez hecho esto y adquirida la tortuga de tierra, es importante conocer las normas básicas para su cuidado y mantención. En el presente artículo, estaremos hablando precisamente de esto.

Vivienda para tortugas de tierra

Terrario

Las tortugas de tierra tienden a desarrollarse bien, ya sea al aire libre o en un gran recinto interior. Muchas personas las mantienen en acuarios pequeños, pero esto podría ser para ellas una existencia más bien triste, ya que son tortugas de tierra y no acuáticas; a diferencia de estas, ellas necesitan desplazarse más para disfrutar la vida.

Un tipo de recipiente interior que en realidad funciona bastante bien es una gran bañera. Además de este, cajas de madera construidas especialmente para la cría de tortugas, con lados opacos, pueden ser otra alternativa a los acuarios de vidrio. Ello se debe a que algunas tortugas de tierra criadas en acuarios tratan de pasar obsesivamente a través del cristal para llegar a la zona más grande que pueden ver del otro lado. Otras por su parte, se asustan por cualquier actividad que perciban en la habitación y no se relajarán hasta que los lados del recinto estén cubiertos y no puedan ver más allá de los extremos de su recinto.

Para las instalaciones de cría al aire libre hay que tener en cuenta que en estas debe impactar el sol, tener zonas de sombra, así como una variedad de malas hierbas, y un pequeño estanque de agua que sea lo suficientemente profundo para que la o las tortugas naden.

Las tortugas son más felices y saludables en estas condiciones. Algún tipo de protección se requerirá igualmente para evitar malos momentos con potenciales depredadores como mapaches, perros, gatos y ratas.

Sustrato para tortugas de tierra

Sustrato

Un sustrato que funciona bien para el cuidado de una tortuga de tierra es una combinación de tierra para macetas, arena, hoja mantillo y musgo esfagno. Con estos elementos, la humedad necesaria para la tortuga podrá mantenerse sin mucho esfuerzo por parte del criador.

La tortuga necesitará disponer de una madriguera en el sustrato. Le servirá un tronco, hueco o cueva para esconderse y sentirse más segura en los momentos que así lo necesite. Una pequeña caja de cartón no tendrá ningún problema para este fin, pero es preferible optar por algún artículo de la amplia variedad de registros y cuevas que se venden en muchas tiendas de mascotas. Usted también debe hacer que el sustrato sea lo suficientemente profundo para que la madriguera de la tortuga tenga la profundidad requerida por el animal.

Las rocas planas en un área del recinto ayudarán a mantener las uñas de la tortuga en buena forma.

De igual forma, todas las tortugas de tierra necesitan mucha humedad. El aire seco puede causar irritación en los ojos e incluso enfermedades respiratorias que les pueden incluso ocasionar la muerte.

Las llamadas tortugas de tierra del desierto (Terrapene ornata luteola) no constituyen una excepción a lo anterior y hacen todo lo posible por evitar también el aire seco. Los ejemplares de esta especie penetran en el suelo húmedo y salen al amanecer y al atardecer, cuando el rocío humedece todo a nivel del suelo, y se vuelven muy activos cuando llueve.

Para mantener la humedad en el recinto elevada una opción es disponer macetas en su interior, que además lo dotarán de un aspecto natural reconfortante.

Agua para tortugas de tierra

Agua

Las tortugas de tierra disfrutan vadear y sumergirse en el agua, por lo que proporcionarles una especie de piscina es altamente recomendado. A menudo el animal defecará en su contenedor de agua, lo que ayuda a mantener el recinto limpio, si es que el agua se sustituye diariamente, como debe ser.

Las tortugas de tierra mantenidas en interiores deben ser colocadas en el agua para absorber líquido todos los días. Pueden ser nadadores torpes y muchas de ellas no parecen disfrutar del agua cuando está contenida en un estanque profundo de un recinto al aire libre.

Sin embargo, algunas tortugas de tierra nadan en estanque al aire libre durante más de una hora casi todos los días cálidos, aunque otras sólo se remojan en la parte menos profunda.

En la implementación del estanque el criador debe cerciorarse que la tortuga dispondrá de una salida fácil del mismo, para los casos en que nadar la deje exhausta. Con ello se evitará su ahogamiento o profundo estrés.

Además, el agua fría puede desactivar a una tortuga que cae adentro o entra por su voluntad a nadar. Un estanque de agua tibia con una salida fácil será apreciado por muchas tortugas de tierra,  y no representará ningún peligro significativo de ahogamiento.

Alimentación para tortugas de tierra

Alimentación

Las tortugas de tierra son omnívoras y disfrutarán de frutas, hongos, vegetales, verduras, moluscos, gusanos e insectos. De la investigación de las tortugas salvajes se ha podido determinar que comen plantas para casi la mitad de la dieta, y alimentos de origen animal para un poco más de la otra mitad.

Se alimentan de forma oportunista, lo cual significa que están dispuestas a comer casi cualquier cosa comestible que encuentran. Así, se centran en el consumo de una amplia variedad de alimentos, por lo que para el mantenimiento de su salud es indispensable alimentarlas adecuadamente.

En ese sentido, alimente a la tortuga en una roca plana en lugar de en platos de cualquier tipo. Este enfoque más natural evitará que el pico y las uñas de las patas se dañen tratando de llegar al fondo del plato.

Proporcionar una fuente alta de calcio todo el tiempo, como por ejemplo hueso de sepia, cáscaras de huevo cocidas o bloque de yeso, es sumamente importante en la alimentación de cualquier tortuga.

Si su tortuga mascota se resiste a comer, trate de que se remoje y humedezca antes de volver a intentar alimentarla. Asimismo, asegúrese con frecuencia de que la tortuga está en un hábitat lo suficientemente caliente y bien iluminado.

Los ejemplares renuentes a alimentarse en el lugar para ello destinado, pueden ser atraídos al mismo en ocasiones mediante el uso de alimento vivo, como una lombriz o babosa, como cebo. Para ello también funcionan los alimentos coloridos como las fresas o el melón.

Dieta de las tortugas de tierra

Las tortugas enfermas por lo general no comen bien, así que si la tortuga se niega a comer por más de dos semanas, como criador usted deberá buscar atención veterinaria.

Como ejemplo de una buena comida, saludable para una tortuga de tierra, pruebe una ensalada de uvas picadas, diente de león, y zanahoria rallada. A ello podrá añadir una deliciosa lombriz, o varias si su tortuga lo tolera.

Con esto, convencerá a su mascota de que usted es un buen proveedor. Un par de días después, puede intentar un hongo y una fresa en una hoja de nabo, con algunas cochinillas de humedad en la parte superior, y ligeramente puede adornar el menú con polvo de calcio.

No es aconsejable usar las mismas ofertas para dos comidas en fila y es útil aclarar que no se necesita ofrecer una "comida balanceada" cada vez para garantizar una correcta alimentación. Mediante la utilización de una amplia variedad de alimentos, se logra equilibrar la dieta de una manera más natural.

Las tortugas de tierra pueden desarrollar "adicciones" poco saludables si son alimentadas con frecuencia con la misma comida. Para evitar esto, se debe emplear una amplia variedad de alimentos y seguir los consejos anteriores.

Iluminación para tortugas de tierra

Iluminación

Una buena iluminación es importante fisiológica y psicológicamente. Los reptiles necesitan acceso a la luz solar directa o a una fuente de sustitución como los rayos ultravioleta de tipo B (UV-B), disponible en tiendas zoológicas. Se necesita igualmente una bombilla incandescente adicional para calor y luz.

El criador debe establecer la bombilla incandescente de forma que caliente una zona del terrario o recinto a aproximadamente 29 grados Celsius, y permita mantener fresca otra sección del hábitat.

Las tortugas que no ven la luz durante al menos 12 horas al día pueden dejar de comer y llegar a ser inactivas.

Temperatura

Las tortugas de tierra se desarrollan bien en un amplio rango de temperaturas.

En los recintos al aire libre se les debe proporcionar una manera de evitar el calor extremo, lo cual muchas veces suele resolverse con áreas de mucha sombra, una madriguera profunda y un estanque.

En las zonas donde es probable que la temperatura caiga por debajo de los 16 grados Celsius, el propietario de tortugas mascota debe dispone de un calentador de cerámica (disponible en tiendas de mascotas) para ayudar a mantener a la tortuga a gusto en una zona del recinto.

Por su parte, los hábitats interiores deberían proporcionar un área fresca y una zona caliente. Durante el día, lo aconsejable es mantener un área con una temperatura que oscile alrededor de la temperatura ambiente (20-22 grados Celsius) y otra área de calentamiento, que no supere los 29. Asimismo, durante las temperaturas del recinto no deben descender a menos de 15 ni estar por encima de los 24 grados centígrados.

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