Tortuga rusa

Tortuga rusa

Tortuga rusa

La tortuga rusa, también conocida como tortuga de Horsfield, por el naturalista estadounidense Thomas Horsfield, o tortuga de Asia Central, es una de las especies de tortuga más querida como mascota. Sus ejemplares pueden vivir durante gran cantidad de años, por lo general más de 50, lo que unido a sus carácter activo y dinámico la convierte en la elección preferida de muchos cuando de adentrarse en el mundo de estos reptiles se trata.

Se dice que lo principal para disfrutar la experiencia de criar una tortuga rusa es permitirle vivir una vida libre y darle las condiciones de hábitat y alimentación que requiere, lo que permitirá que sea amigable con su propietario humano.

El presente artículo está dirigido precisamente a las características fundamentales de esta atractiva especie, y a la socialización de algunas claves que harán de la cría una experiencia más fácil y disfrutable.

Anatomía

La tortuga rusa es una especie de pequeña variedad; su longitud varía entre 13 y 25 centímetros, específicamente entre 13 y 20 centímetros los machos y entre 15 y 25 las hembras.

Estas tortugas son dimórficas en el sexo. Las hembras crecen un poco más que los machos, mientras que la cola de estos parece más larga y normalmente está escondida a lo largo de un lado. Igualmente, los escudos de la hembra parecen estallar sobre sus conchas, lo que no se da en los masculinos. El apareamiento entre ambos sexos tiene una duración de 10 a 12 horas.

Anatomía de la tortuga rusa

En cuanto al color de la especie, es oportuno decir que no es uniforme, sino que difiere mucho. Así, el color del caparazón puede ser marrón, negro o rojizo, pero disminuye a amarillo en los flancos. El color del cuerpo por su parte varía de marrón a amarillo paja.

Otro rasgo importante de la anatomía de la tortuga rusa es que tiene cuatro dedos en sus extremidades.

Comportamiento

La tortuga rusa es encantadora y cordial. Es una especie alegre y puede jugar con su propietario durante mucho tiempo. Los ejemplares se familiarizan con la persona que les da de comer pronto, y cuando lo ven, se apresuran hacia él con expectativas en sus rostros, una conducta interesante de observar.

Hábitat

La tortuga rusa puede verse en el norte de Pakistán, el noroeste de China, el oriente de Afganistán, el norte de Irán y en Kazajstán. En las tiendas de mascotas también pueden obtenerse desde el territorio de Uzbekistán.

Estas tortugas generalmente habitan paisajes secos y abiertos. Pueden encontrarse en los desiertos de arena y arcilla, con arbustos y pastos ralos. No se pueden ver a menudo en campos cultivados y lugares de vegetación gruesa.

Habitat de la tortuga rusa

En la naturaleza, la tortuga rusa se convierte en un animal activo sólo por un corto período de tiempo cada año. Al parecer, sale de su escondite a mediados de marzo y vigorosamente busca alimentos hasta su apareamiento a mediados de junio. En el verano, cuando la temperatura es muy caliente, se aletarga hasta octubre, mes en el que inicia la hibernación, al menos en Uzbekistán, que culmina en marzo.

Como una mascota

Cría: Las tortugas rusa mascotas se aparean tras las lluvias, de septiembre a noviembre. Los machos compiten entre sí para tener autoridad en el grupo y ganar el derecho de aparearse con las hembras, acto durante cuya ejecución emiten sonidos.

Después de sesenta días de la cópula, las hembras vagan en busca de un lugar apto para anidar. Durante un período de cinco a quince días, la hembra cava casi cuatro o cinco nidos potenciales, hasta que escoge el sitio adecuado para poner sus huevos.

Vivienda: Si es posible, el mejor hogar para una tortuga rusa es un recinto exterior. El criador debe asegurarse que el recinto está a salvo de depredadores como humanos, perros, gatos, zarigüeyas y mapaches. Estas tortugas son muy buenas escaladoras y excavadoras, por lo que también hay que cerciorarse de que el hábitat diario escogido para ellas es seguro.

En el alojamiento se debe destinar igualmente un punto para colocar una gran cantidad de malas hierbas, arbustos, así como flores silvestres, que sirvan de alimento. Además, el suministro regular de agua es esencial para que beba y refresque su cuerpo cada vez que la tortuga se lo proponga.

Agrionemys horsfieldii

El mantenimiento de un cerramiento exterior resulta una opción excelente, especialmente durante los meses más cálidos. Un recinto de alrededor de 122 centímetros de ancho por 122 de largo deviene como el espacio ideal mínimo para una tortuga crecida.

Estas tortugas rusas son muy curiosas y dinámicas. Por lo tanto, cuanto más grande sea su vivienda, mejor. El dueño de la mascota debe asegurarse que la base de la caja se extiende hacia abajo entre 243y 365 centímetros y para su protección se debe utilizar tela metálica pesada, con madera en las bordes.

Por último, lo aconsejable es construir la pared del recinto con un material como madera u otros elementos que no permitan a la tortuga subir, y mantener la altura de la pared del recinto en una dimensión cercana a los 365 centímetros. Con esto,  a las escaladoras se les hará más difícil huir de su espacio, algo que dado su carácter activo intentarán a menudo.

Alimentos: Las tortugas rusas son buenas en el pastoreo y son aficionadas a las plantas con hojas anchas. La dieta ideal consiste en malas hierbas (flores y hojas) y su plato preferido es el diente de león.

Fotos de tortugas rusas

Esta especie de tortuga consume diferentes tipos de malas hierbas, como tallos, flores y hojas, por lo que puede definirse como herbívora. Su dieta habitual se compone de alimentos fibrosos que tienen un alto contenido de calcio y bajo contenido de proteína. Es a partir de plantas que las rusas obtienen la proteína y no de productos de origen animal.

La dieta de la tortuga rusa está exenta de frutas que incluyen una gran cantidad de azúcar, pues esto les ocasionaría floraciones de parásitos e inflamaciones.

Manipulación: Contrario a lo que muchos vendedores dicen a los clientes, las tortugas en general no deben ser manejadas con regularidad.

Pueden dañarse fácilmente cuando se les maneja en exceso, y los niños tienden a dejarlas caer si se asustan. Estos factores de estrés pueden conducir a una disminución en el nivel de actividad de una tortuga y, por supuesto, en un deterioro de su salud.

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